viernes, 1 de julio de 2011

Niños y anestesia


- Cariño, ahora te tienes que marchar con este señor.

El celador tiende su mano a Aitor, que mira a su madre sin entender nada. A él no le habían dicho nada de hombres de verde, ni de tener que pasar un rato lejos de su madre. Algo está pasando y él sabe que no es bueno. Los ojos aterrorizados de sus padres, esa sonrisa forzada en los labios de su padre y el beso de su madre les delatan. Él sabe que ellos tienen miedo, que le ocultan algo. A sus 3 años, el niño no es tonto, sólo pequeño.

- Yo no quiero ir a ningún sitio.
- Tranquilo, mi vida, sólo vas a echaruna siesta

Tranquilo? Y por qué tengo que estar yo tranquilo si tu no lo estás, mamá? Piensa en silencio Aitor. De repente se pone a llorar y chillar a la vez que el celador, cansado de esperar con la mano tendida, le toma en brazos.

- Vamos, Aitor, enseguida te traigo otra vez con papá y mamá.

En el pasillo, se asoma otro chiquillo de 4 años, Abdellatif, que no entiende por qué llora tanto Aitor. Con una sonrisa en los labios, Abdef, que así le llaman sus amigos del cole, pregunta al celador: ' y a mi cuando me vais a enseñar la maquina de dormir que me va a curar la garganta??'

Desde el interior de la habitación de Aitor, su madre solloza diciendo que no le han dicho nada a Aitor para protegerle....

Protegerle de qué??? Posiblemente de sus propios terrores y dudas...

Qué diferentes son las cosas cuando se les informa a los niños de lo que se les va a hacer.

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