martes, 30 de agosto de 2011

La consulta de preanestesia



Hoy he estado en la consulta de preanestesia.  Es una consulta diferente al resto de las que hay en el hospital.. Para empezar, los pacientes aquí ya llegan con un diagnóstico, cosa que hace que ya de por sí sea un sitio peculiar.
También es frecuente que sea la consulta a la que llegan más nerviosos y que en más de una ocasión nos digan que "nos tienen miedo"...

Paciente 1
Anestesista: - Don José, dígame, ¿de qué le van a operar?
Don José: - Pues a eso venía yo, a que me digan de qué me van a operar.
Anestesista: - Al menos, ¿sabrá quién le opera?
Don José: - Por supuesto, un señor doctor muy majo, moreno, algo mayor que usted.


Paciente 2
Anestesista: - Bueno, Mercedes, pues ya tiene todo preparado..  Le llamarán por teléfono para decirle el día y la hora de la intervención.
Doña Mercedes: - Ah! ¿Pero que no me lo va a decir usted?
Anestesista: - Lo siento, Doña Mercedes, pero es que no tengo acceso a los datos de la lista de espera de los traumatólogos y no sé cuándo tendrán hueco en el quirófano para operarla. No se preocupe, que ya la llamarán y le dirán la fecha.
Doña Mercedes: - Mmmm... Así que me han hecho venir hasta aquí para nada...

Paciente 3
Anestesista: - Don Francisco, ¿ha tenido algún problema con la anestesia en alguna ocasión?
Don Francisco: - Uff! Ya lo creo, a mi me sientan mal siempre las anestesias.  Póngame poco, doctora, porque siempre me cuesta mucho echarla... y casi siempre las vomito. Así que póngame la mitad de la mitad que a los demás. Ya me dijo el oculista que se lo dejara bien clarito.
Anestesista: - Pero si le operan de cataratas, Don Francisco, las gotas de la anestesia se las pone el oculista...

Paciente 4
Anestesista: - Teresa, ya hemos acabado. Le llamarán por teléfono para decirle la fecha de la operación.
Doña Teresa: - Entonces, hoy no me ve el anestesista, ¿verdad?
Anestesista: - Teresa, ya le he dicho cuando ha entrado, que yo era la doctora anestesista
Doña Teresa: - Ya lo sé, hija, ya lo sé. Pero como no paraba de hacerme preguntas y preguntas, pensaba que usted era la encuestadora y que ya vería después al Doctor Anestesista.

Y podría seguir así hasta los 20 pacientes que he visto en la consulta...
Hoy me he puesto a reflexionar si acaso no tenemos un problema cada vez mayor de comunicación con nuestros pacientes. Y he de decir que ninguno de ellos pasaba de los 68 años, así que no hay excusas como que cada vez vemos pacientes más ancianos...
Supongo que el escaso tiempo que podemos dedicarles en nuestras consultas influye a la larga en lo que el paciente conoce sobre sus propias enfermedades y lo que luego terminan transmitiendo a los demás, bien sean familiares, amigos u otros médicos.
Además, a veces les llenamos de información en los poco más de 10 minutos que estamos con ellos, sin resumirles de forma clara, breve y sencilla cualquier explicación o indicación que queramos que se lleven a sus casas.
A veces me pregunto, si no deberíamos cambiar nuestra forma de trabajar en las consultas...
Lo único que tengo claro a día de hoy, es que la mayoría de los pacientes no entienden lo que les explicamos. ¿Sería entonces válido el consentimiento informado?