martes, 2 de agosto de 2011

Puntualidad británica

De vuelta ya y con la mitad de las vacaciones gastadas, creía que el relax y el mes de agosto iban a hacer que algunas cosas del hospital mejoraran.  Sí, ya sé, soy una ilusa, pero es que hay pequeños detalles que no soporto.  En este caso me refiero a los horarios.  Esos pequeños numeritos que aparecen delante del nombre del paciente y del tipo de intervención y que parecen estar diseñados sólo para que la enfermería y los anestesistas lo cumplan.

Y es que algunos sevicios quirúrgicos no entienden que el tiempo de los demás también es valioso y que si ellos llegan media hora más tarde, al menos podrían avisar para que el resto del equipo también aprovecharamos un ratito más para quedarnos en casa... o en la cama.

Y no sólo me refiero a esa falta de respeto hacia los compañeros, me refiero a la indiferencia que les supone que un paciente esté más de media hora esperando en un frío pasillo, solos, con la sola idea en la cabeza de si todo saldrá bien o de si se despertará de esa operación... Algunos tienen "más suerte" y consiguen pasarse esa media hora larga sometidos a una anestesia general porque los cirujanos dijeron que "ya" bajaban.

Ah!! Eso sí, que no se te ocurra suspender por falta de tiempo la última de las cirugías programadas de la mañana, que entonces la que no piensa en el paciente y la familia eres tú... tendrán valor!

Algún día seré yo la que salga a hablar con la familia y a informarle de las razones por las que hemos llegado a ese momento de "falta de tiempo".

Aquí dejo la pequeña reflexión de hoy... para quien la quiera escuchar.